Silencios cómplices
El acto de Ateneo terminó siendo una maniobra de distracción sobre la realidad de Irán y un intento de dar un inútil balón de oxigeno al régimen. ¿Qué habrían dicho, qué habrían pensado los ponentes españoles del Ateneo si personalidades “progresistas” de un país europeo hubieran celebrado un acto de este tipo, invitando a representantes del régimen franquista y evitando tratar la situación interna del país, cuando la dictadura de Franco estaba aislada y acosada por la comunidad internacional?
Por Rahim Kaderi
Especial para Infomedio
En este sentido, conviene acordar que el año pasado INFOMEDIO tuvo la gentileza de promover otra mesa redonda, con una representación plural, en el Círculo de Bellas Artes, a la que estaban invitados representantes de la oposición iraní, incluido el firmante de este artículo, y también el embajador, quien, tras aceptar inicialmente la invitación, después, por motivos que desconocemos, declinó la oferta. Desde este foro, recojo ahora el compromiso asumido por el embajador en el Ateneo para convocar una nueva mesa redonda sobre todos los aspectos de la realidad iraní reservándole un asiento para que vuelva a poner sobre la mesa sus puntos de vista. Tal como he mencionado al principio, los ponentes hablaron del 11-S y de sus consecuencias, pero no se refirieron al error de cálculo de los norteamericanos, ya que para EEUU la amenaza podía venir de misiles lanzados desde China, Rusia o desde otro país potencialmente enemigo. De forma semejante, las autoridades iraníes también están cometiendo en estos momentos el mismo error. Piensan que la amenaza puede venir de un ataque aéreo o con misiles de EEUU cuando, en realidad, cada mujer, cada hombre, cada estudiante, periodista, cada pueblo de Irán, el Movimiento Verde, los baahais, los homosexuales, incluso algunos que hasta hace poco eran pilares del régimen… son ya auténticas bombas de relojería, misiles en potencia que más pronto que tarde se activarán para acabar con esta lacra de la comunidad internacional.
Volviendo al acto del Ateneo, única y exclusivamente se habló de la posición del régimen iraní ante los acontecimientos nacionales, regionales e internacionales, olvidando de forma descarada las inquietudes y la situación real de los pueblos de Irán. Ante la protesta airada de algunos iraníes presentes en la sala, que preguntaban por qué no se hablaba de las atrocidades, de los asesinatos, de las torturas, de la falta de libertad y de los asuntos que afectan a los iraníes, la mesa se comprometió a celebrar otro acto semejante para abordar la actual situación en Irán y de los derechos humanos. El propio embajador se comprometió participar si finalmente el Ateneo cumple la promesa que se hizo allí. Este fue el verdadero logro de la reunión, además del debate que se entabló entre los asistentes y quienes se sentaban en la mesa.
El señor Mateo González repitió la “famosa” frase de Lula, en referencia a las difíciles relaciones con Irán debido a la cuestión nuclear, diciendo que había llevado diplomacia hasta donde no había llegado antes. Es verdad, pero sobre todo porque nadie antes había llegado tan lejos al relacionarse con un régimen que prácticamente no tiene diplomáticos y cuya política exterior está en manos del grupo pretoriano que controla férreamente el país. Creo que el señor Lula, desde muy lejos, ha llegado tarde porque, antes que él, muchos países considerados amigos por el propio régimen han intentado infructuosamente convencer a las autoridades de Irán para que renunciaran de sus ambiciones nucleares. Lo que ha hecho Lula, respecto a sus predecesores, no es ninguna hazaña; tras su visita a Teherán, no se ha producido ninguna novedad en este contencioso internacional
Todas las intervenciones, salvo la del moderador, se convirtieron en una sesgada y descarada defensa de un régimen que en estos momentos está a la cabeza de la violación de los derechos humanos en todo el mundo. Lo único que tenía importancia era que Irán estaba sufriendo un acoso internacional orquestado por Estados Unidos. Fue algo tan llamativo que ni el propio embajador daba crédito a lo que oía y, para vergüenza de los demás ponentes, se vio obligado a aclarar que en su país, “como ocurre en el resto del mundo”, también se violaban los derechos humanos, aunque en el caso de Irán se exageraba, según explicó
A los iraníes que acudimos a la cita ya nos había llenado de estupor la participación de Willy Meyer en un acto que se convertía en uno de los pocos resortes que le quedan al régimen de los ayatolás, pero lo que no esperábamos es que, durante las intervenciones, se guardara el más absoluto silencio sobre las sistemáticas atrocidades y barbaries que está cometiendo el régimen despótico de Irán. El acto se centró en la política expansionista de EEUU, en la violación de los derechos humanos por parte de Israel con apoyo norteamericano y en la coyuntura política en que se encuentra Irán en estos momentos. Ninguno de los ponentes españoles hizo la más mínima referencia a la violación de los derechos humanos, a las ejecuciones arbitrarias, a las torturas, a los asesinatos de personas cuyos cuerpos ni siquiera son entregados a sus familiares. Si no fuese por sus apellidos y por el correcto castellano con que se expresaba, se podría haber dicho que Mateo González era el mismísimo portavoz de la República Islámica en España.
En el evento participaban el filósofo y escritor Carlos París, que hacía de moderador, el embajador de la República Islámica en España, el responsable de asuntos culturales de dicha embajada, el citado europarlamentario Willy Meyer y Mateo González, quien, según se explicó, había sido el promotor de la mesa redonda. Aunque el acto de por sí ya tenía aspectos dignos de comentar, creo necesaria una profunda reflexión sobre su significado.
Dentro del Ateneo, una gran pantalla mostraba textos y gráficos sobre el 11-S, el expansionismo imperialista norteamericano y las violaciones de los derechos humanos cometidas conjuntamente por Israel y EEUU. También se podían apreciar las bases estadounidenses desplegadas por todo el mundo, haciendo referencia así los proyectos de Washington para intervenir en Irán. En los comentarios previos a nuestra asistencia, un grupo de amigos habíamos intuido que esta convocatoria del Ateneo era, en realidad, un acto de apoyo al Gobierno iraní, a su plan nuclear y a su actitud desafiante frente a la comunidad internacional. Desgraciadamente, no nos habíamos equivocado.
Es jueves 24 de junio. En la calle serpenteada, levantada y zanjada (debido a las obras que están haciendo) de Prado, mucho más estrecha de lo habitual, un grupo de iraníes disidentes está congregado frente al Ateneo con unas pancartas sin desplegar. Habían pedido autorización para manifestarse pero, debido a la burocracia, todavía no había llegado el permiso. Delante de ellos, un grupo de policías. En el rostro de los iraníes –la mayoría progresistas y de izquierda- se palpaba tristeza, dolor e indignación, sobre todo porque habían oído que Willy Meyer, eurodiputado de Izquierda Unida, participaba en un acto de apoyo al régimen iraní convocado en este centro cívico madrileño. La mayoría de los iraníes que estaban congregados eran demócratas, progresistas y de izquierda.
CUANDO ´´LOS DEMÓCRATAS´´ SILENCIAN LA VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS
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