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Más que palabras

Miércoles 30 de Marzo de 2011 11:47 Imprimir Correo electrónico

La noticia sobre el ataque terrorista de esta semana cerca de la Estación Central de Autobuses de Jerusalén reavivan los traumáticos recuerdos de los días obscuros entre el 2001 y el 2004, cuando estallaban bombas en autobuses, cafeterías y calles de todo el país, que mataron a más de mil personas inocentes en Israel

Estos atentados despiadados durante la segunda Intifada fueron la razón –la única razón- por la cual el gobierno israelí construyó la cerca de seguridad: para poner fin a los ataques terroristas y proteger a sus ciudadanos. La cerca es una inconveniencia para muchos, pero ha salvado incontables vidas en ambos lados.

Hay que reconocer al presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas y el primer ministro Salam Fayyad por condenar el ataque terrorista el día de hoy. “Denuncio enérgicamente este ataque terrorista, independientemente de quien se oculte tras él”, Fayyad declaró

Por Jennifer Laszlo Mizrahi


Pero las palabras no son suficientes.

Los israelíes en el sur del país viven su propia pesadilla. Desde el sábado, terroristas en Gaza, controlada por Hamás, armados y financiados por Irán, han lanzado más de 80 proyectiles y morteros contra civiles israelíes. Dos misiles Grad explotaron en Beersheba, una ciudad de más de 150.000 habitantes. Esta acción es consistente con los estatutos oficiales de Hamás, que exhortan a la destrucción de Israel e instruyen a los palestinos a “matar judíos”.

Para los habitantes del sur, los ataques con misiles de esta semana reavivan las pesadillas vividas hace tres años, cuando los proyectiles y morteros caían a diario y una vez más deben bajar a los refugios. Para detener estos ataques incesantes y proteger a sus ciudadanos, a fines de 2008 el gobierno israelí lanzó una gran operación militar en Gaza. Aunque no existe la voluntad para repetir la acción, ningún gobierno puede permanecer indefinidamente a la espera, mientras sus ciudadanos viven aterrorizados.

Mi temor es que, por más mala que sea la situación actual, puede ser aún peor. A principios de este mes se creó en el mundo árabe una página de Facebook, que no pide la "libertad" como sucedió en Egipto, sino exhorta al terrorismo contra Israel al pedir una tercera Intifada. En dos semanas, esta página recibió el apoyo de más de 140.000 personas.

Los eventos de la semana en curso explican por qué la principal preocupación de Israel es la seguridad, y demuestran la absoluta necesidad de negociaciones cara a cara entre israelíes y palestinos, a fin de resolver el conflicto, lograr la paz y crear un Estado Palestino.

Todas las partes deben reconocer que el fin de la cultura palestina de odio y una solución negociada de dos Estados para las partes es la única forma de poner fin a este prolongado conflicto. La paz no puede ser impuesta de una parte a la otra, ni por la comunidad internacional, así como ningún matrimonio en riesgo puede ser resuelto por un solo cónyuge; los dos deben encontrar juntos la forma de dirimir sus diferencias.

Los palestinos necesitan un Estado independiente, al igual que la amplia mayoría de los israelíes, siempre y cuando su propia seguridad quede garantizada y no se vea puesta en peligro. Lamentablemente, en los últimos tiempos la Autoridad Palestina ha emprendido una senda diferente. El presidente Abbas abandonó las conversaciones el pasado mes de septiembre, menos de un mes después de que se reanudaran las negociaciones después de un intervalo prolongado. Desde entonces, el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu ha instado a los palestinos en reiteradas ocasiones para que retornen a la mesa de negociaciones, pero sus pedidos han caído en oídos sordos.

En lugar de eso, la Autoridad Palestina lanzó una campaña para eludir a Israel buscando el apoyo internacional para una eventual declaración unilateral de un estado a lo largo de las peligrosas fronteras de 1967. El fin de semana pasado, el negociador en jefe palestino Saeb Erekat anunció que los palestinos planean pedir a las Naciones Unidas que reconozcan el Estado Palestino y le confieran membresía en las Naciones Unidas.

No es posible que la instauración de un Estado Palestino que conduzca a una paz duradera se produzca sin negociaciones directas. Al contrario, este enfoque puede sentar las bases para más violencia y muertes de palestinos e israelíes inocentes.

La comunidad internacional debe resistir firmemente, tanto la estrategia de violencia por parte de la facción palestina de Hamás como a la estrategia de la Autoridad Palestina de eludir a Israel. Hace falta una tercera vía. La simple realidad es que se necesitan conversaciones, honestidad y respeto mutuo. Solo un acuerdo negociado puede conducir a un Estado Palestino viable que coexista con Israel en paz y seguridad a largo plazo. El presidente palestino Abbas debe retomar las negociaciones con el primer ministro Netanyahu, sin dilaciones y sin precondiciones, para que ambas partes puedan tener un mejor futuro.

La autora es la fundadora y presidente de TIP una organización educacional sin fines de lucro que ofrece información fáctica sobre Oriente Medio a los medios, los líderes y la opinión pública.

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