Carta abierta a un amigo de Israel: Gallardón
A un amigo de Israel,
de profesión Primer Edil de Madrid,
D. Alberto Ruiz-Gallardón:
Israel, de frente,
con la verdad por delante, sin doble rasero
Como muestra de simpatía hacia un declarado amigo de Israel que quiere serlo por honestidad intelectual, retomemos algunos de los argumentos expuestos en su artículo de hoy publicado por el diario El País: “Israel, de perfil y de frente.”
Tratándose además del alcalde de la ciudad anfitriona del primer encuentro de las diplomacias árabes e israelíes, no queremos que nuestro primer regidor transmita una percepción parcial y deformada de los últimos acontecimientos y de la historia del drama de Oriente próximo.
Primer punto: el asalto al Mavi Marmara no se produce en aguas internacionales como se indica en el artículo sino dentro de la Zona Económica Exclusiva de Israel (a menos de 200 millas náuticas) y se justifica por la voluntad expresa de sus tripulantes de violar el bloqueo marítimo impuesto por dos Estados, Israel y Egipto, al territorio de Gaza; recordemos que el bloqueo forma parte del Derecho Internacional aplicable a los Conflictos Armados en el Mar y que su ejercicio es parte de las prerrogativas del Estado: “Podrán ser capturadas las naves mercantes de las que se tengan motivos razonables para creer que violan el bloqueo. Las naves mercantes que, tras previa intimación, ofrezcan manifiestamente resistencia a su captura podrán ser atacadas.” (Art. 98, Manual de San Remo sobre el Derecho Internacional aplicable a los Conflictos Armados en el Mar-1994, Comité Internacional de la Cruz Roja, 1996). De hecho, a nadie se le ocurre cuestionar la legitimidad del bloqueo impuesto a Sierra Leona por vecinos africanos durante los sangrientos años noventa o a Yugoslavia por la OTAN entre 1992 y 1996, periodo durante el cual se abordaron e inspeccionaron más de 6 000 embarcaciones.
Segundo punto: el moderno Estado de Israel “que debe su existencia al espaldarazo jurídico de las Naciones Unidas” fue creado a la vez que los Estados árabes y las autoridades musulmanas competentes (el Gran Muftí de Jerusalén) rechazaron la formación de un Estado árabe y por tanto se posicionaron como los primeros en desoír las resoluciones emitidas por las Naciones Unidas. También merece un comentario la elección de palabras, porque de “espaldarazo” se pasa con demasiada facilidad a “artificio” jurídico, cuando la resolución 181 de noviembre 1947 representa la voluntad consagrada de la comunidad internacional: 33 votos a favor, 13 en contra, no un simple espaldarazo jurídico. (No entraremos aquí a discutir la voluntad intrínseca del movimiento nacionalista judío en re-construir un Estado judío después de 1 900 años de exilio forzado.)
Tercero: Israel, “en esta tesitura” “pierde a Turquía como único aliado en el área”: hace más de un año que la diplomacia turca, bajo el liderazgo del canciller Ahmet Davutoglu, ha reorientado sus prioridades hacia el sur-este geopolítico (países árabes e Irán) y que consecuentemente, se ha alejado de los países de la órbita occidental (Unión Europea e Israel).
Cuarto: cierto que “duele ver al Estado de Israel (…) convertido en una potencia ocupante”. Recuerdo no obstante los edificios construidos en Gaza por el gobierno israelí en los que las familias palestinas no se habían atrevido a instalarse por miedo, cito a mis amigos palestinos, “a las represalias políticas de la OLP y de los países árabes.” De cualquier modo, en 2004, cuando Israel se retira de Gaza, se produce un enorme alboroto internacional, por que también “duele” ver al Estado de Israel dejar de ser potencia ocupante. ¿En qué quedamos?
Quinto: el reconocimiento del Estado palestino y la admisión de la capitalidad compartida de Jerusalén como dos condiciones que la “sociedad hebrea” debería aceptar; simplemente recordemos que fue el Presidente Arafat el que rechazó las propuestas relativas a esas mismas condiciones en Camp David en el año 2000.
Sexto: efectivamente, “durante decenios los palestinos y los árabes han buscado la eliminación de Israel.” Pero hay que puntualizar que tanto la autoridad palestina instalada en el poder en Gaza después de una lucha fraticida: el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), como los gobiernos de Damasco y Beirut siguen sin reconocer el derecho a la existencia del Estado de Israel. Y, por fin,
Séptimo: “Otras naciones pueden fracasar en la convivencia y el respeto a los Derechos Humanos. Israel no.” ¿En que base moral se sustenta este doble rasero que permite al Sr. Ruiz-Gallardón, alcalde de la capital de España, exigir un comportamiento ejemplar a Israel, un Estado nacido de las cenizas de los campos de exterminio nazis, mientras en los campus universitarios de Madrid, ciudad anfitriona de la Conferencia de Paz sobre Oriente Medio de 1991, se multiplican, impunes, actos de antisemitismo, intentos de linchamiento incluidos, dignos del Tercero Reich?
Mª Luisa Loredo
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