Ochenta jóvenes árabes e israelíes participan del programa Jitli 2008 (I)
¡Es posible! Ese era el sentimiento que, a modo de denominador común, se respiraba ayer en el grupo de ochenta chavales, de 16 y 17 años, que visitaron
Granada dentro del programa "Jitli 2008. Hacedores de la paz". ¿Y qué es posible? Pues precisamente la paz, al menos a medio plazo, pues los chavales son, chicos y chicas, veinte árabes con nacionalidad israelí, otros tantos palestinos y el mismo número israelitas de religión judía, diez judíos norteamericanos y otros diez mexicanos. La asociación
INFOMEDIO es una de las promotoras de esta iniciativa en España.
Artículo escrito por el periodista Enrique Seijas.
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Llegaron al aeropuesto ‘Federico García Lorca Granada-Jaén’ el jueves a las 5,15 de la tarde y su primera visita fue a la Alhambra, de noche; por la mañana la mezquita del Albayzín, un recorrido a pie por el barrio, Paseo de los Tristyes y Carrera del Darro, recepción en el Ayuntamiento de la ciudad, entrada a la Catedral, comida en el casco histórico y salida en autobús hacia Córdoba para viajar después a Toledo.
Nos cuenta Jacob Sneider, un judío bonachón con un desarrollado sentido del humor y de gran humanidad, ideólogo de esta experiencia, que "el programa lleva el marcha nueve años y mantiene a cada grupo de chicos durante dos, después cambian; teatro, cine, deportes, conferencias, exposiciones, debates y excursiones forman parte de las actividades conjuntas, dos veces al mes por lo menos durante ese periodo, para terminar con un viaje cuyo destino, en esta ocasión, ha sido Granada".
Dos familias, la norteamericana Gary Serry y la mexicana Shteremberg, sufragan económicamente los gastos de la iniciativa y acompañan, algunos de sus miembros, a los chicos en el viaje. Y el objetivo es obvio: "acabar con los estereotipos de raza y cultura para hacerles que coinciden en muchas cosas como la música, el deporte y las aficiones; se conocen dejando a un lado los perjuicios, entablan amistad, cambia su perspectiva de las cosas que han aprendido en el entorno donde viven y tienen en sus manos, y en sus decisiones, la posibilidad de una convicvencia pacífica en una zona de tan alta conflictividad actual", explica León Shteremberg.
Alhambra y mezquita
La visita a la Alhambra, con el pintor David González ‘Zaafra’ como testigo de excepción e introductor de embajadores, fue breve pero intensa. Estaban cansados del viaje y nerviosos por el denso programa que les aguardaba. Empezaban a convivir más allá de unas actividades de horas y estaban algo nerviosos todavía. Sin embargo, el conocimiento de cómo vivían los reyes granadinos, la historia de los Abencerrajes, el hecho de que algunos monarcas musulmanes tuvieron ministros y consejeros judíos, las leyendas contadas por Washington Irving y, sobre todo, la magia del recinto a esas horas de la noche, incrementada por el juego de luces y de sombras, reavivaron el entusiasmo de quienes tienen sed de aprender.
Por la mañana, Abdulhasib Castiñeira, director o imán de la mezquita albaicinera, se ganó un sincero y espontáneo aplauso cuando después de explicar cómo y por qué se construyó el recinto propuso que cada chico musulmán explicara a uno judío el concepto de oración y la razón por la que se ora en una posición determinada. Después, ya dentro, Abdus Samed Benedetti, de Nueva York, les habló de la convivencia de las tres religiones en tiempos de Al Andalus y del sentido de la justicia; Munira Mendonca, californiana, sobre la necesidad del respeto mutuo como base de una convivencia pacífica en un mundo tan diversificado, y Karim Viudes, de Murcia, contó su experiencia personal hasta abrazar el Islam.
Respetuoso silencio, algunas preguntas, recorrido por el recinto y un té con pastas para estrechar relaciones; después, recorrido a pie por el viejo barrio y algunas explicaciones en la Custa del Chapiz, el Paseo de los Tristes, la Carrera del Darro y la calle Reyes Católicos con brevísimas paradas en el palacio de los Córdova, las iglesias de San Pedro y Santa Ana, la Real Chancillería y el monumento a las Capitulaciones.
Ayuntamiento
Maricarmen Sánchez Quevedo, concejala de Educación, fue la encargada de recibir a los visitantes en nombre de la Corporación Municipal. Lo hizo en la Sala de Comisiones, donde Ángel Sabador, del equipo de Protocolo, les explicó los símbolos y los cuadros expuestos, y en el Salón de Plenos, donde los chicos formularon preguntas y recibieron un llavero con el escudo de la ciudad. Acababan de conocer parte de la historia de Granada.
Y mientras unos cuantos se dirigían a la Asociación de la Prensa para atender a los pacientes periodistas que llevaban esperando un buen rato, los demás cruzaron Bib-Rambla a velocidad del rayo para meterse en la Catedral y acumular más datos sobre arte y religión, sobre cultura y tradiciones.
El resto de la jornada fue una comida también muy rápida en varios locales del casco histórico y salida hacia Córdoba donde por la noche disfrutaron de un espectáculo musical proganizado por el grupo de Shoshi, bailaora israelí, afincada en España, especialista en flamenco fusión. Y hoy, a Toledo.
Apuesta por la esperanza
Frida Shteremberg, judía mexicana, expone con verdadero entusiasmo que se trata de una apuesta por la espernza y se muesrtra convencida de que si dispusiesen de fondos para incorporar al programa a muchos más jóvenes se vería más cerca la paz.
"En los primeros encuentros recomendamos que no se hable de asuntos trascendentes, de religió o política por ejemplo; sólo de cine, de libros, de deportes, de música… Después, establecida la confianza mutua, cada cual puede exponer sus puntos de vista en asuntos tan complejos y difíciles como, por ejemplo, el reparto de la ciudad de Jerusalén".
Su marido, León, aclara que una vez finalizado el programa, al término de los dos años, "tratamos de que se sigan viendo y se mantenga el diálogo; estamos convencidos de que en nuestras manos están los líderes del futuro y de que ese futuro es posible en paz".
Los chicos
Carlos Metta es judío mexicano. Considera minteresante la posibilidad que se les brinda de conocer otra cultura y otra religión. "Nos damos cuenta –confiesa– de que tenemos idénticas inquietudes y aprendemos a ver la cara humana de un conflicto que es sólo político; de que podemos dialogar, gastarnos bromas, abrazarnos incluso". Y termina: "conocer y respetar al otro es aprender a conocernos y respetarnos a nosotros mismos".
De Israel, y de religión judía, es Tamar Melamed, quien se muestra "sorprendida de lo fácil que es tener buenas relaciones con gente de otras religión y cultura". Se siente cómoda incluso cuando le formulan, o formula ella, preguntas que en otro momento habría considerado difíciles. "Es divertido compartir a pesar de unas diferencias que no suponen, en definitiva, obstáculo alguno para entendernos".
Palestina, de la ciudad de Alara, Amena Mulhem confiesa que "he aprendido cómo hablar y relacionarme con chicos de una cultura tan diferente" y espera que las amistades forjadas en este viaje sean para toda la vida. También palestino, de Kfar Kara, es Ahmed Massalha, quien se muestra orgulloso de haber conocido que "los judíos también están interesados en la paz" y de que "ellos hayan aprendido que musulmán no es sinónimo de terrorista".
Isaac Shteremberg, mexicano, participó en el programa hace dos años y desde entonces colabora con él. "Se está sembrando –dice–, la gente sale cambiada, con otra mentalidad mucho más abierta y sin obcecarse en su propia verdad". Reconoce que no todos pueden hacerse amigos pero se siente orgulloso de tener amigos árabes e incluso de "haberlos visitado en sus casas y conocido a sus familias, como ellos han venido a la mía".
Y Alberto Aroeste, judío de San Diego, lleva a gala el hecho de que "somos amigos por encima de todo lo demás y de las propìas opiniones, que compartimos y debatimos". Tiene confianza en que es posible la paz, bajo la óptica de seguir implicando a jóvenes en esta experiencia y desde la premisa de que "cambiando las personas puede cambiar el mundo".
Del prejuicio a la amistad
Cuenta León Shteremberg que en más de una ocasión, antes de la primera noche de viaje y después de conocer que en cada habitación del hotel van a dormir juntos un árabe y un judío, alguno se le ha acercado a preguntar qué debe hacer si es atacado mientras duerme. Después, sin embargo, nace una amistad muchas veces duradera y se comparte la ilusión de que es posible la paz.
Para Jacob Sneider "estamos enseñando a los futuros líderes de la zona, de ahí la importancia de que conozcan a los otros, les entiendan y, sobre todo, les respeten". En sus manos van a estar las grandes decisiones dentro de sólo unos años y es importantísimo vencer los prejuicios".
Nos cuentan ambos que tras las primeras semanas de cada inicio de proyecto, los chavales apenas se saludan en la calle, no quieren que sus amigos vean que intima con un judío o con un árabe según el caso. Antes de terminar, sin embargo, se visitan en sus casas, conocen a sus familias respectivas y presentan a sus compañeros de pandilla. La paz está sembrada.
Enrique Seijas, Ideal de Granada, 19 de julio
INFOMEDIO agradece al periódico Ideal de Granada y a su autor por autorizarnos la reproducción de este artículo
Fotos de Enrique Seijas
28/07/2008 •
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