Especial para Infomedio
Ricardo Angoso sostiene son muchos los analistas y expertos en Oriente Medio que se siguen preguntando qué es lo que pretende Siria. ¿Tiene verdaderos anhelos de paz y de resolver sus contenciosos con Israel? ¿Pretende regresar al concierto internacional y salir de su aislamiento cediendo en alguno de sus planteamientos? ¿Tienen propósito de enmienda los sirios con respecto al Líbano, territorio que siempre consideraron como suyo? ¿Es tan difícil situación interna siria, sobre todo en lo económico, que el régimen se ha visto obligado a recular con el fin de sobrevivir a la crisis? Grandes cuestiones que no tienen una respuesta fácil.
Ricardo Angoso es coordinador general de la ONG Diálogo Europeo y director de la revista Lecturas para el Debate. Es miembro del Consejo Asesor de INFOMEDIO.
(SIGUE...)
Sigue siendo un enigma lo que pasa por la mente del máximo mandatario sirio, el inescrutable Bashir El Assad, pues por una parte parece querer negociar la paz con los israelíes y, en la dirección opuesta, ha convertido a su país en el principal aliado de Irán en la región, habiendo creado en Damasco una suerte de "paraíso" de las principales organizaciones terroristas.
Por la capital siria se pasean los dirigentes más radicales de todo Oriente Medio: desde Hamas hasta Hezbolá. E incluso organizaciones palestinas más radicales y asesinas que Hamas. Todos estos grupos, no lo olvidemos, cuentan con el apoyo de Teherán y Damasco en su estrategia de desestabilización regional, pero principalmente en los territorios palestinos y en el Líbano, donde Siria pretende seguir jugando sus bazas políticas y hacerse imprescindibles para resolver, precisamente, los problemas que crea artificialmente a través de sus siniestros servicios secretos (todavía operativos en Beirut). Líbano nunca será un país soberano y libre hasta que Siria no abandone su sempiterna idea de anexionarlo; ni siquiera todavía lo ha reconocido diplomáticamente.
La experiencia histórica, en lo relativo a Siria, avala la tesis de que el conflicto con Israel tan sólo ha sido fuente de legitimación política de un régimen que buscaba en el enemigo exterior -la "entidad sionista" que ocupa "Palestina"- la reafirmación interna en clave nacionalista. Quien estaba contra el régimen estaba contra Siria y, por ende, con los "sionistas", argumentaban de una forma simplista en Damasco. Los demócratas sirios, los defensores de los Derechos Humanos y las minorías y los periodistas comprometidos con la libertad de expresión, por citar algunos de los sectores progresistas del país, eran descarados "agentes sionistas" o conspiradores antisirios. El régimen se retroalimentaba con este discurso nacionalista, antisionista y claramente antioccidental. Nunca hubo voluntad política por arreglar el contencioso histórico con Israel, pues servía a la causa. Sin conflicto con Israel, el régimen se quedaba con un discurso hueco y vacío, que escasamente movilizaba y comprometía a los sirios.
Retórica hueca, política de escasos resultados
Sin embargo, todo era retórica hueca y vacía, pues en los últimos 35 años no ha habido ningún acción directa de Siria contra Israel, aparte de los bombardeos técnicos del Estado hebreo contra bases terroristas palestinas en suelo sirio. Su antisionismo sólo se manifestaba en las ayudas económicas y militares que prestaba a grupos como Hezbolá y Hamas, pues Siria no quería implicarse en más conflictos que con toda seguridad podría perder, tal como lo había ocurrido en el pasado. Son demasiadas derrotas, en el campo militar, para Siria. En las calles de Damasco, como mucho, se podían ver las pancartas con los manidas y desgastadas consignas contra Israel, pero nada más, pura fanfarronería sin contenidos, como muy bien saben los millones de palestinos que se pudren desde hace décadas en los campos de refugiados -por no decir de concentración, que sería su verdadera denominación- desde hace décadas. Los palestinos están cansados de esperar en la cola de la historia a que venga su oportunidad y saben que nada bueno pueden esperar de Damasco o Riad, ¿qué más da? La misma historia, los mismos discursos, las mismas mentiras. Nada nuevo bajo el sol.
Luego está el asunto de si el régimen sirio busca la paz con Israel como mera táctica para salir de su aislamiento o si, en su desesperación, tan sólo busca una rápida -y también necesaria, por sus necesidades acuciantes- reconciliación con los Estados Unidos y la Unión Europea (UE) con el fin de sobrevivir políticamente ante un futuro incierto y que anuncia nuevos cambios en una región anclada en la Edad Media. Luego está el asunto del Líbano, cada vez más complejo, pese a los acuerdos logrados que le han dado a Hezbolá la supremacía en el sistema político libanés, que sigue tan ligado al futuro de Siria como hace un lustro, cuando las tropas sirias abandonaron el ensangrentado tablero del país de los cedros. Damasco ha ganado el primer combate, al imponer el derecho de veto de sus ministros en el juego, ¿pero ganará la batalla final?
Así las cosas, la verdad es que encontrar una respuesta a tan complejo laberinto, pero sobre todo en un país donde el ámbito de decisión política es tan unipersonal, es difícil. Cuesta aventurar respuestas y certezas, pues en Oriente Medio las realidades se demuestran sobre el terreno y Siria sigue apostando, al día de hoy, por el patrocinio del terrorismo y la violencia.
No obstante, y a estas alturas, lo único realmente certero es que el régimen sirio necesita la paz con Israel más que el Estado hebreo, es obvio. Sesenta años después de la fundación de Israel, la batalla política la ha ganado la diplomacia hebrea, mientras que los Estados árabes más antiisraelíes siguen hundidos en sus odios ancestrales, sus fracasadas políticas a todos los niveles y su constatado empecinamiento por un victimismo nacionalista que no esconde más que sus rotundos desatinos en todos los órdenes, que han llevado al mundo árabe a un atraso desconocido y absolutamente gratuito. ¿Qué pretende Siria? Quizá los sirios un cambio radical ante tanto dislate, ¿pero el sátrapa de Damasco qué pretende? Sólo Dios -con el beneficio de la duda- y él mismo lo saben.
INFOMEDIO agradece a Ricardo Angoso por su colaboración
27/06/2008 •
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Líbano-Siria