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Especial para Infomedio


Valentín González afirma que el enfoque exterior del candidato demócrata Barack Obama puede resumirse en tres puntos: defensa del multilateralismo realista frente al unilateralismo de Bush, la superación de una visión puramente militar de la política exterior, y la concepción de un "nuevo liderazgo" consciente de que al terrorismo hay que vencerle también ideológicamente con valores que puedan ser compartidos por toda la humanidad. Pero el asunto que marca la diferencia es su posición sobre Irak, que aunque ha sido descalificada como ingenua, incorpora los elementos de realismo necesarios para salir del atolladero en que nos ha metido la administración Bush. Obama estima que hay que avanzar hacia un nuevo consenso internacional capaz de hacer frente a las amenazas transnacionales. Su posición respecto a Cuba, el conflicto árabe-israelí, el desafío nuclear iraní y la guerra global contra el terrorismo dista mucho de ser naif. Valentín González es Vicepresidente del Movimiento contra la Intolerancia.


Las primarias estadounidenses están suscitando una atención global sin precedentes. Y probablemente no sólo por el hecho de que una mujer y un ciudadano afroamericano compitan por la presidencia del país más poderoso del mundo, sino por la irrupción de Barack Obama como un candidato con serias posibilidades de alcanzar el triunfo, que marca e insiste en que se note, grandes diferencias con el viejo establishment de Washington, y cuya retórica hunde sus raíces en los firmes principios que hicieron de los sesenta la década de los derechos civiles.

Barack Obama se sitúa en este momento por delante de la Senadora Hillary Clinton en su competición por la nominación demócrata a la candidatura a la presidencia de los Estados Unidos tras ganar en más Estados, y aglutinar más delegados para la convención que decidirá en verano quien de los dos competirá contra el candidato republicano. La partida parece jugarse ahora en el terreno de los "super delegados", -candidatos electos, gobernadores, responsables de partido-. Y en el apoyo de candidatos que abandonaron la carrera por la nominación, pero cuya influencia en la decisión final es relevante. Tal es el caso de John Edwards, probablemente el político más situado a la izquierda en su partido, y a quien Barack Obama visitó en su casa de Carolina del Norte, según informaba la CNN.

Obama se reuniría con Raúl Castro

Lo que sí parece meridianamente claro, es que el fenómeno Obama se ha convertido en un fenómeno global que trasciende las fronteras de los Estados Unidos. A la espera de lo que ocurra en la convención, su "Yes We Can" es ya símbolo de cambio universal que devuelve a la "democracia" su auténtico valor. "Estoy en esta campaña para decirle a los lobbies de Washington que los días en que estos marcaban la agenda se han acabado. Me he enfrentado a ellos como ningún otro candidato y he ganado. Ni han financiado mi campaña, ni conseguirán un puesto en mi administración. No ahogarán la voz del pueblo americano cuando yo sea presidente". El poder de su retórica parece no tener límites y su magia contagia a una generación que ve revivir en su voz, el sueño de Luther King y la Nueva Frontera de los hermanos John y Bob Kennedy.

La próxima cita del 4 de marzo en Texas y Ohio será determinante. Todas las miradas se centran en gestos, discursos y debates de los dos demócratas. El último de ellos tuvo lugar en Texas. Y aunque la mayoría de los temas se centraron en cuestiones de política interna, hubo tiempo para que ambos dieran algo más que unas pinceladas sobre su política exterior, y de especial interés periodístico en el momento de escribir este texto, respecto a Cuba, ahora que ha sido designado Raúl Castro como sucesor de su hermano.

Al respecto Obama mantuvo en público su predisposición a reunirse con Raúl Castro, sin condiciones, en una política que persigue como principal objetivo la libertad del pueblo cubano; insinuó la posibilidad de flexibilizar "ciertas restricciones", aunque sin cambiar de momento la naturaleza de la relación que Estados Unidos mantiene con Cuba, aunque tendiendo a la normalización, ya que dice que el aislamiento de la isla, no ha dado resultados hasta el momento. Por tanto, si a la normalización, pero condicionada a la evolución democrática de la Isla, pero sin miedo utilizar todos los instrumentos políticos y diplomáticos a su alcance para conseguirlo.

Irak, más allá de una eventual retirada

En los primeros momentos en que se percibía el ascenso de Obama, Los Clinton no tardaron en descalificar su "cuento de hadas". Y aunque noqueados y sumidos en el desconcierto, emergen las voces que pretenden descalificar el conjunto del discurso de Obama en base a su "ingenuidad" y "falta de experiencia". Sin embargo, el examen profundo de las propuestas, visión, y conocimiento del mundo que el senador refleja en sus discursos y escritos, dista bastante de ser "naive". Y quizás, eso es precisamente lo que le hace más peligroso a los ojos del viejo poder de Washington, ya sea este republicano o demócrata.

La visión del mundo que tenga el próximo inquilino de la Casa Blanca es algo que atañe a todo el planeta, máxime si tenemos en cuenta la complejidad del mundo de hoy, con sus tremendos retos, amenazas y posibilidades.

El editorial del International Herald Tribune del lunes 18 de febrero, definía así la situación en que Bush deja su política exterior. "Su mala gestión va mucho más lejos de Irak. Ha hecho trizas tratados internacionales, ha intimidado y enajenado antiguos amigos, y dado alas a nuevos y viejos enemigos". El desastre que deja en herencia la actual administración requiere una visión clara y gran capacidad de liderazgo para reformular un nuevo marco más acorde con lo que representa el mundo de hoy, ante los principales retos que afrontamos en materia de proliferación nuclear, lucha contra el terrorismo internacional y la situación en Oriente Medio, junto al cambio climático y la configuración de unas relaciones internacionales que contemplen el papel influyente que las potencias emergentes ya tienen.

Un primer indicio de la visión de Barack Obama en materia de política exterior viene determinado por el hecho de ser uno de los pocos senadores, no ya republicanos, sino incluso demócratas, que votaron en contra de la guerra de Irak, lo que supone ya una marca diferencial respecto de las otras dos opciones en liza. Sin embargo, su oposición a la guerra dista mucho de situarse en el principio del "pacifismo a cualquier precio". Así quedó claro en su alocución a los manifestantes que acudían en Chicago a una convocatoria en contra de la guerra de Irak, en la que explicó su posición. Dejo claro que él no se oponía a todas las guerras, que se abuelo se alistó en el ejercito el día después de que Pearl Harbor fuera bombardeado y sirvió en las tropas comandadas por Patton, que tras presenciar el terrible atentado del 11 S apoyó la promesa de la administración Bush de dar caza a quienes lo perpetraron "en nombre de la intolerancia". Y fue más lejos al afirmar que incluso estaría dispuesto a tomar las armas por sí mismo para evitar que semejante masacre volviera a ocurrir.

Su oposición a la guerra de Irak, se explica en otra clave. En su libro "La Audacia de la Esperanza" afirma que en aquel entonces no albergaba ninguna duda de que Saddam Hussein poseía armas químicas y biológicas, y codiciaba hacerse con un arsenal nuclear. Tenía la seguridad del desprecio de aquel régimen a las resoluciones de la ONU y a sus inspectores, y que tal comportamiento debería acarrear consecuencias. Asimismo, afirma que estaba convencido de que Saddam masacró y violó los derechos humanos de su pueblo. Y, en definitiva, hacía suya la frase acuñada entonces de que "el mundo estaría mejor sin Saddam Hussein". Sin embargo, también advirtió que la amenaza no era inminente, que los motivos para la guerra que aducía Bush estaban basados en frágiles principios ideológicos, que los objetivos de la intervención en Afganistán estaban lejos de alcanzarse, y lo que es más relevante políticamente: que la elección de la opción militar unilateral en lugar del camino de la diplomacia, las inspecciones coercitivas y las sanciones inteligentes, alejarían a los Estados Unidos de la posibilidad de construir una base sólida para sus políticas. Es decir, multilateralismo realista frente a unilateralismo. Sus propuestas concretas en cuanto a Irak son la retirada de las tropas en el año 2009, aboga por dejar en manos de Naciones Unidas los esfuerzos de pacificación y reconciliación, y pretende concentrar los esfuerzos políticos y militares en Afganistán, todo ello situado en el marco de una redefinición de la política sobre Oriente Medio con una mirada más de conjunto.

¿Cómo ve el conflicto árabe-israelí?
A este respecto, su posición en relación al conflicto árabe-israelí quedó clara en su discurso en Chicago en febrero de 2007 en el Foro Político de la AIPAC. "Nuestro trabajo es ayudar a Israel a alcanzar la paz con sus vecinos, al tiempo que permaneceremos vigilantes en contra de quien no comparta esta visión, este esfuerzo comienza con un claro y fuerte compromiso con la seguridad de Israel, nuestro más fuerte aliado en la zona y la única democracia estable. Este será mi punto de partida. Y mientras contemplamos las crecientes amenazas en la región: desde Irán a Irak, el resurgir de al-Qaeda, la revigorización de Hamas y Hezbolá, la lealtad y amistad (con el pueblo judío) me guiarán en el camino que lleva desde la actual situación de inestabilidad a una paz y seguridad duraderas". Nociones más concretas sobre su política de cara a Israel y Palestina ya han sido difundidas. Afirma que nunca reconocerá a Hamas, a no ser que modifique su "misión fundamental de eliminar a Israel", abandone la violencia y respete los acuerdos firmados entre la Autoridad Nacional Palestina y el gobierno de Israel. Su apoyo al Estado Judío fue absolutamente claro durante la guerra del Líbano y firmó un documento que instaba a la Unión Europea a introducir a Hezbolá en su lista de organizaciones terroristas. Apoya el amplio consenso internacional basado en la solución de dos Estados que convivan en paz y seguridad. Asimismo propone dispensar ayuda a las familias palestinas de Gaza, puenteando al gobierno de Hamás, ya que cree que una vida mejor para las familias palestinas es algo que beneficiará a ambos contendientes.

En su libro de presentación describe la impresión que le produjeron sus conversaciones con ciudadanos judíos que perdieron a sus padres en el Holocausto y a sus hermanos en atentados suicidas. Y no olvida lo humillante que resultan los continuos cheks-points que sufren los palestinos en lo que consideran su propia tierra.

Hacia un nuevo liderazgo exterior

Pero probablemente uno de los retos y amenazas más palpables que afronta la región, y por tanto el mundo, en la actualidad es el de la proliferación nuclear, y muy concretamente, aunque no exclusivamente en Irán. Al respecto, Barack Obama afirmó a principios de noviembre en el New York Times que realizará una política de "diplomacia agresiva", que incluirá incentivos económicos y compromisos de no forzar un "cambio de régimen" si Irán abandona su programa nuclear y desiste de cooperar con organizaciones terroristas.

Parece clara su vocación antinuclear cuando afirma que los Estados Unidos deberían promover un mundo sin armas nucleares, aunque no cree que su país deba proceder a un desmantelamiento unilateral. "Mientras tales armas existan, mantendremos nuestro poder de disuasión". No obstante promoverá una prohibición global de la fisión nuclear con firmes armamentísticos y reforzará el Tratado de No proliferación Nuclear con mayores sanciones para sus incumplidores. Asimismo promoverá la ratificación del Tratado en contra de las Pruebas Nucleares (CTBT) con el que dice "los Estados Unidos deberían liderar los esfuerzos internacionales para minimizar el rol de las armas nucleares en el mundo".

El enfoque general de su política exterior se basa en la renuncia al "aislacionismo" y en la revitalización de un "nuevo liderazgo" para una política exterior del siglo XXI basada en la idea de que hay que complementar la visión puramente militar de planificación, despliegue de operaciones de inteligencia y medidas de seguridad defensiva ante la amenaza de las redes terroristas, con la construcción de un nuevo consenso internacional sobre las nuevas amenazas transnacionales. Frente a conceptos y políticas anticuadas como el "Imperio del Mal" de Reagan, renovado en forma de "Eje del Mal" de Bush, o la reedición de la "Doctrina Monroe" en forma de "guerra preventiva" Obama reflexiona acerca del fallo conceptual de fondo que subyace en la decisión más importante y que define la política exterior de Bush: la guerra de Irak, El hecho de que semejante decisión se adoptase tan solo 5 años después del 11 S y quince años después del desmoronamiento de la Unión Soviética explica ese fallo. Revela la falta de una política de seguridad nacional coherente.

La indefinición de principios rectores básicos de esa política ha hecho que se tomen decisiones "ad hoc" con dudosos resultados. Obama pone varios ejemplos de esa indefinición, al respecto, se pregunta por qué invadir Irak y no Corea del Norte, o Burma. Por qué intervenir en Bosnia y no en Darfur. ¿Cuáles deben ser los objetivos de una política hacia Irán? Para la definición de esos principios hace falta una estrategia que el senador dice no tener, aunque propone algunos elementos que sirvan de guía en el futuro.

En primer lugar, afirma que hay que renunciar al aislacionismo, en el marco de un contexto internacional que nada tiene que ver con lo que era el mundo hace "50, 25, 15 e incluso 5 años atrás2. Que las nuevas amenazas difieren de las del siglo XX, las cuales se concretaban en la vocación expansionista de regímenes totalitarios con gran capacidad armamentística. En opinión del senador, la amenaza de hoy viene de aquellas zonas del mundo, en las que el autoritarismo, la corrupción y la violencia, han marginalizado a amplios sectores de esas sociedades, y los ha convertido en pasto de adoctrinamiento de las redes del terrorismo internacional, las cuales han adquirido una gran capacidad de hacer daño. Hoy en día, internet ofrece la posibilidad de comprar material armamentístico que hasta ahora solo los Estados podían permitirse en el mercado negro, y cualquiera puede bajarse planos para fabricar ese tipo de armas.

A juicio de Obama, la lucha contra el terrorismo no solo se ganará mediante la correcta gestión del potencial militar de los Estados Unidos, sino que será clave la guerra de las ideas en el seno de la opinión pública mundial. Y para ganar esa confrontación ideológica hay que abandonar los usos de un unilateralismo arrogante, y encarar los retos de la pacificación de Oriente Medio, la lucha contra el terrorismo, la contención del armamento nuclear, el cambio climático, la lucha contra la pobreza y el fanatismo, desde una óptica radicalmente diferenciada de la política de Bush, pero enmarcada en los rigores del "realismo" que la complejidad del mundo contemporáneo imponen.

INFOMEDIO agradece a Valentín González por esta colaboración

29/02/2008 • Opine ImprimirGlobalización
Comentarios:
Comentario de: alicia bettina nasrala [Visitante]
OBAMA VAS A GANAR, TENDRÀS MUCHA SUERTE Y TE SALDRA TODO BIEN SI DEJAS QUE VIVAN EN PAZ LOS ÀRABES, LOS LATINOAMERICANOS Y LOS NEGROS. SÈ JUSTO Y VERÀS. TAMBIEN HAY QUE AFLOJAR CON LOS INTERESES DEL FMI QUE ESTAN LLEVANDO A LA RUINA A LOS PAISES LATINOAMERICANOS, LO UNICO QUE ME GUSTARIA ES QUE DEJARAN LIBRE A BETANCOURT, SIN GUERRAS. PERO EEUU TENDRA QUE ARREGLAR SUS PROPIOS CONFLICTOS SIN DAÑAR A LOS OTROS PUEBLOS, SOS UN NEGRO ATRACTIVO YCARISMÀTICO, PODES HACER UN CAMBIO. ALICIA B. NASRALA
Permalink 01/03/2008 @ 17:28
Comentario de: claudio martinez [Visitante]
me parece irreal y peligroso abandonar Iraq, una politica en plan ZP, mucho humo y pocas nueces.

Es un nuevo bluff , me parece
Permalink 03/03/2008 @ 10:33
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