La situación de la mujer iraní a debate
Shirin Ebadi, la abogada iraní y premio
Nobel de la Paz 2003, denunció en
Madrid que la situación de los derechos de las mujeres en
Irán ha empeorado significativamente en el último año debido a las numerosas detenciones contra activistas que reclaman la modificación de las leyes discriminatorias y la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres.
Casa Asia, con la colaboración del
Club de Madrid, ha organizado este encuentro en el que también participó el ex Primer Ministro de
Noruega,
Kjell Magne Bondevik. Ebadi advirtió que los cambios en
Irán tienen que llegar desde adentro y alertó ante un posible agravamiento de las sanciones o ante una hipotética intervención militar, ambas situaciones "reforzarían a los más radicales y harían que todos los iraníes se alineasen con el régimen".
(SIGUE...)
Shirin Ebadi ejerció entre 1975 y 1979 como Presidenta de la Corte de Teherán y fue una de las primeras mujeres juezas de Irán, a pesar de que, después de la revolución de 1979, fue obligada a dimitir. Fue profesora de la Universidad de Teherán y, en la actualidad, trabaja como abogada. Ebadi es representante del islamismo reformista y sostiene una nueva interpretación de la ley islámica en armonía con los derechos fundamentales del ser humano, como la democracia, la igualdad ante la ley, la libertad religiosa y la libertad de expresión.
Shirin Ebadi, primera mujer musulmana en conseguir el Premio Nóbel de la Paz, defendió ante un numeroso público el deber de las organizaciones internacionales de proteger los movimientos feministas y sus derechos, ya que sólo de esta manera se abrirá un camino hacia la democracia en los países con regímenes totalitarios.
Ebadi fue la primera jueza de su país, pero tras la constitución de la República Islámica de Irán, fue obligada a dimitir, siendo perseguida, encarcelada y amenazada. Para el ex Primer Ministro noruego, no se puede tolerar la discriminación de las mujeres y habría que hacer un debate mundial sobre lo que significan los Derechos Humanos desde el punto de vista de género.
La activista pro derechos humanos destacó que en el umbral del tercer milenio y, pese al avance de la ciencia y la tecnología, no hay igualdad en los derechos del hombre y la mujer en ningún lugar del mundo. Las mujeres siempre están bajo opresión, y sólo cambia la forma de oprimir según la diferencia cultural entre países. En Europa y Estados Unidos, la ley otorga los mismos derechos a toda la población, pero las mujeres, por su doble responsabilidad de trabajo y hogar, están discriminadas frente a los hombres. En cuanto a los países islámicos, la propia ley despoja a la mujer de sus derechos fundamentales.
Situación de la mujer iraní
Según Ebadi, las mujeres son más del 65% del alumnado universitario de su país, lo que significa que hay más mujeres educadas y formadas que hombres. Así mismo, hay un gran número de profesoras universitarias y trece parlamentarias, ya que el derecho al voto de las mujeres y su acceso al Parlamento, es posible en Irán desde hace 50 años.
La Premio Nobel de la Paz denuncia que, pese a estos avances, las mujeres sufren las leyes discriminatorias aprobadas por la República de Irán, las cuales valoran doblemente la vida del hombre sobre la mujer. Por ejemplo, en caso de accidente, a un hombre se le pagará el doble que a una mujer. En un juicio el testimonio de dos mujeres equivaldría al de un hombre. Él puede tener cuatro esposas a la vez y divorciarse de su pareja sin alegar ninguna causa, cuando para la mujer el divorcio es casi imposible. La falta de libertad es tal que para poder viajar, la esposa necesita la autorización de su marido.
Esta situación, lleva a Ebadi a preguntarse cómo puede una mujer parlamentaria de su país defender ante las Naciones Unidas los derechos de sus conciudadanas si para poder asistir a cualquier evento internacional necesita el permiso de su esposo para desplazarse. Pese a esta difícil situación, el movimiento feminista en Irán tiene mucho poder. No cuenta con líderes, oficinas o sucursales. Su sede está en la casa de cualquier iraní que crea en la igualdad entre las personas, comenta Ebadi.
Derechos humanos y democracia
Para la abogada iraní, los derechos de la mujer y la democracia son dos caras de una misma moneda. La victoria del movimiento feminista abrirá un camino hacia esta forma de gobierno, ya que las primeras personas que demandan cambios a los regímenes totalitarios son las mujeres. A juicio de Ebadi, la democracia no es un accidente o una casualidad, tiene su propia evolución histórica y el papel de la mujer en esta evolución es destacado, de ahí, que la victoria de la democracia suponga, al mismo tiempo, la victoria de todas las mujeres.
Sobre la situación de los homosexuales, Ebadi recordó que este colectivo es perseguido y encarcelado en su país, y no goza de derechos. También abordó la persecución que sufre la religión Bahai cuyos miembros "no tienen derecho a estudiar en la Universidad por pertenecer a esta fe".
¿Qué hacer con Ahmadineyad?
Ebadi terminó su alocución dirigiéndose hacia Occidente y solicitando que no intente intervenir en lo que calificó "los asuntos internos iraníes". "La mejora de los ciudadanos iraníes corresponde a los iraníes y no a los occidentales", agregó.
En este sentido, advirtió que el agravamiento de las sanciones o una intervención militar contra Irán provocarían "que aparquemos nuestras diferencias y defendamos todos a nuestro gobierno". Además, criticó el establecimiento de estas sanciones que, a su modo, "sólo perjudican a la población civil pero no al gobierno".
Fuente: Agencias y Redacción de Infomedio
18/01/2008 •
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Irán