Especial para Infomedio
Rahim Kaderi analiza la posición europea ante el desafío nuclear iraní, tras la reunión que mantuvo el pasado 30 de noviembre el Alto Representante de Exteriores de la
UE,
Javier Solana, con el nuevo secretario del Consejo de Seguridad Nacional de
Irán,
Saeid Yalili. Tantas reuniones, besos y apretones de manos no han servido de nada y por fin
Solana, al término de esta última reunión y después de cinco horas de negociación, manifestó su decepción por la actitud del régimen de los ayatolás. Sería un grave error bajar la guardia en una cuestión fundamentalmente política y que afecta a la seguridad de todos, teniendo en cuenta tanto las ambiciones del régimen iraní en esta materia como las impertinentes y peligrosas declaraciones de las autoridades contra los países vecinos y de modo especial contra
Israel.
Rahim Kaderi es un intelectual kurdo residente en España. Profesor y traductor, fue el encargado de traducir del kurdo al español la película de Bahman Ghobadi "Las tortugas también vuelan", galardonada con la Concha de Oro en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
(SIGUE...)
Occidente exige a Irán la suspensión del enriquecimiento de uranio y la República Islámica insiste en que no va a detener su proyecto nuclear. Después, el día 4 de diciembre, se difundió el informe de EEUU confirmando que Irán tenía un programa para construir armas nucleares pero que lo detuvo el año 2003, lo cual indica que los temores estaban fundados y que existe la posibilidad de que, en cualquier momento, pueda reanudar este programa.
Obviamente cualquier país tiene perfecto derecho a acceder a la tecnología nuclear con fines pacíficos, pero es evidente que los planes nucleares de Irán han sido opacos, ambiguos y, hasta el momento, nunca ha permitido inspecciones sorpresa de los técnicos del Organismo Internacional de la Energía Nuclear, además de declarar zonas libres de supervisión algunas dependencias del Ministerio de Defensa y del Guía. Permitidme antes de analizar el tema, contar una anécdota.
Antaño a los mercaderes en sus largos y arriesgados recorridos les acompañaban unos escoltas fuertes y bien preparados, puesto que sus caravanas eran objeto de pillaje y saqueo. En uno de estos viajes llegan, como era de esperar, los ladrones. Ante la pasividad de los escoltas, se apoderan de la mercancía y maniatan a los dueños, tratándoles con vejación. Los ladrones ambiciosos no les basta con lo que estaban haciendo y van también por los escoltas, hasta el punto de llegar a quitarles los cinturones en una flagrante señal de intento de que van a ser violados. Justo en este momento los guardias reaccionan ante las nefastas intenciones de los ladrones dándoles una merecida paliza, recuperando también toda la mercancía. En estas circunstancias, uno de los mercaderes maniatados levanta la cabeza dirigiéndose a sus escoltas ¿Y si los ladrones no hubieran tocado vuestros cinturones?
El silencio de Europa
A Europa ahora le está ocurriendo lo mismo ante Irán con el tema nuclear. La República Islámica, desde su llegada al poder, ha violado sistemáticamente los derechos humanos y en este sentido los informes de las organizaciones humanitarias por enésima vez han condenado al régimen iraní. La prensa y los medios de comunicación, que constituyen uno de los importantes pilares de cada sociedad, están completamente controlados y cuando sobrepasan los límites y las líneas marcadas, sus periodistas son encarcelados y sus sedes clausuradas. No existen organizaciones o partidos de oposición; todos funcionan de forma clandestina.
Los centros de estudios y de modo especial las universidades están ferozmente controlados por los comités ideológicos islámicos chiíes y, en realidad, Irán es una gran cárcel para miles y miles de personas que no piensan como Ahmadineyad y su régimen. Los opositores no están a salvo ni en la diáspora. Francia, Alemania, Austria, Italia, Suecia, Grecia etc han sido escenario del asesinato de los opositores y todo ha sucedido ante la indiferencia de los gobernantes de dichos países. El único país donde un tribunal europeo dio un fallo valioso y valiente fue Alemania por el caso de Mykonos, cuyo tribunal, en su sentencia, acusó a la cúpula del régimen por el asesinato de Sadeq Sharafkandi, el secretario general del Partido Democrático de Kurdistán de Irán y la delegación que le acompañaba cuando acudían a una reunión de la Internacional Socialista que tenía lugar en Berlín.
Uno de los episodios más espeluznantes fue la ejecución de casi cinco mil presos nada más acabar la guerra entre Irán e Irak. El nombre de casi 4.000 de las víctimas están colgados en algunas páginas de web. Haciendo un análisis imparcial, es obvio, que desde la llegada al poder de los ayatolás, ha aumentado de manera considerable el integrismo islámico hasta tal punto que ahora es un gran peligro no solo para la región sino para toda la humanidad.
El suministro de generosas ayudas del régimen iraní a los grupos terroristas y radicales ya no es solamente tarea de los servicios de espionaje. Las autoridades de Irán y de modo especial los mandos militares de Sepah-e-pasdaran (los guardianes de la revolución) lo expresan sin ningún reparo desde las tribunas religiosas y políticas; a estas alturas, ¿quién no conoce el ir y venir de los grupos radicales y violentos a Irán y la celebración de conferencias y seminarios dirigidos a provocar guerras y la desestabilización de países tantos amigos como enemigos?
Ante todo estos atropellos, Europa ha permanecido callada y lamentablemente han prevalecido los valores económicos sobre los morales y éticos en sus relaciones con la República Islámica. Últimamente, Europa ha reaccionado porque pensaba que Irán le estaba tocando, como a los fornidos guardas de la caravana, su cinturón con el programa nuclear. Pero, en este asunto, Europa tampoco está actuando correctamente. La oposición al régimen siempre ha sospechado sobre el carácter del plan atómico de Irán así como sobre la voluntad y la sinceridad de las autoridades iraníes en sus negociaciones con Europa, la Agencia Nuclear y el propio Solana.
Teherán gana tiempo
Hemos sido muchos que desde el principio hemos advertido que Irán está ganando tiempo y lo más importante es los que vienen de Irán para reunirse con las instituciones y representantes europeos no son más que peones y las verdaderas decisiones se toman desde otros lugares y hay que analizar también desde este punto de vista la dimisión de Ali Lariyani, el ex secretario del Consejo Supremo de la Seguridad. Es llamativo ver cómo cuando el nuevo secretario del Consejo de la Seguridad Nacional, Saeid Yalili, estaba reunido en Londres el día 30 de noviembre con Solana, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán aseguraba que su país bajo ningún concepto abandonaría su plan nuclear costara lo que costara.
A los iraníes no les parece mal que Occidente tome cartas en el asunto nuclear iraní, pero realmente no es lo que esperan de los europeos. A pesar de los intentos de los dirigentes de la República Islámica en convertirlo en un asunto nacional, tal como Mosadeq en 1953 lo hiciera con el petróleo, la gente se mantiene distante, apática y se siente ajena al mismo. Lo que realmente la importa a la población es tener legalizados los partidos políticos, la libertad de opinión, unas elecciones democráticas y libres, y por lo que se refiere a las distintas nacionalidades que constituyen la gran Irán, poder disfrutar de sus derechos nacionales en marco de un estado federal.
En el actual sistema, más de la mitad de la población está privada de muchos derechos elementales por su condición de ser mujeres. Otros sectores que están sufriendo una gran persecución son los diferentes grupos religiosos. Casi un tercio de la población de Irán no tiene derecho a acceder a cargos importantes en la Administración por seguir el credo suní. Es difícil, para no decir imposible, hallar un ministro, un embajador u otro cargo importante kurdo o baluche.
Debido al tema nuclear el mundo se está olvidando de la situación de los derechos humanos en Irán, es justo lo que pretenden las autoridades iraníes. La existencia del régimen, así como sus planteamientos son anacrónicos, es la hora de que verdaderamente Occidente y los países europeos atiendan el clamor de los iraníes: democracia y libertad para acabar con el régimen teocrático de los ayatolás.
INFOMEDIO agradece a Rahim Kaderi por esta colaboración.
28/12/2007 •
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Irán