Especial para INFOMEDIO
Rafael Cerrato narra su descubrimiento de la fe
Bahai, que tuvo lugar en una visita que el escritor realizó a la ciudad israelí de
Haifa.
Cerrato piensa que los fundamentos de esta confesión, basados en la paz universal y en la resolución de conflictos, deberían ser un ejemplo para
Occidente y el mundo musulmán. Frente a la persecución que sufren los bahais en
Irán, en
Israel han sido muy bien acogidos y gozan de la simpatía de la población.
Rafael Cerrato es escritor. Su último libro es "El imperio perdido de los jázaros" (Editorial Dédalo).
(SIGUE...)
El viaje se estaba terminando, la investigación que me había llevado de nuevo a Israel tras cuatro años de ausencia, estaba culminada y mis objetivos cumplidos. Pero aún me quedaban un par de días libres. En estas estaba cuando dije a mi buen amigo Benyamin, ir a pasar el día a Akko. La idea le pareció bien y sobre las diez de la mañana, me recogía en mi hotel de Jerusalén, en aquel caluroso día del pasado mes junio del año 2006.
Durante nuestro camino hicimos un alto en el puerto de Cesárea, me apetecía pasear por tan idílico marco en la orilla del mar. Después, continuamos hasta Haifa, donde comimos en uno de sus restaurantes cerca del puerto, un exquisito pescado a la plancha acompañado de una buena ensalada y continuamos nuestra ruta.
Pero al pasar por Haifa, hubo tres cosas que me llamaron poderosamente la atención: El movimiento industrial y el endiablado tráfico, un moderno rascacielos en forma de vela tendida al viento y sobre todo, allá en lo alto, la dorada e impoluta cúpula del centro universal de la Fe Bahai, conectada con el cielo. Pregunté a Benyamin, sobre esta religión, pero poco me pudo informar sobre ella, sólo que gozaban de bastantes simpatías en Israel y poco más. No me quedé contento con su respuesta y le hice parar delante de tan bonito edificio a nuestro regreso, para poder contemplarlo con mayor atención.
Su bien cuidado entorno, sus bonitos y ordenados jardines, su cúpula dorada, su escalinata, la belleza del lugar, la sensación de paz y la curiosidad, hicieron que a mi llegada a España iniciará una investigación sobre esta doctrina.
Difícil condensar lo que sobre ella encontré en estas pocas líneas. Me limitaré a lo esencial. En mi libro: "El imperio perdido de los jázaros" podrá encontrar el curioso una visión más detallada y si deseara más, bibliografía interesante existe al respecto.
Los fundamentos de una confesión pacífica
Esta religión monoteísta nacida en Irán en 1844, donde está perseguida, se basa en un análisis detallado de todos los libros sagrados conocidos desde Zoroastro hasta nuestros días, siendo una evolución, no un sincretismo. Es una religión monoteísta que, espera la llegada a la tierra de un ser de luz que ponga orden en nuestro planeta. Su libro principal es el: "Kitab-i-Aqdas", o traducido "El libro más sagrado" en el que se recopilan las principales leyes dadas por su fundador Bahá ´u ´lláh. Siendo las principales las siguientes:
- Unicidad de Dios
- Inspiración divina de las grandes religiones
- Unidad en la diversidad de la humanidad
- Igualdad entre hombres y mujeres
- Eliminación de todo tipo de prejuicios
- Paz mundial
- Armonía entre religión y ciencia
- Educación obligatoria universal
- Obediencia al gobierno
- La no participación en política un tipo de política partidista
- Solución espiritual frente a los problemas económicos que padece la humanidad
- Eliminación de la riqueza y la pobreza extremas.
- Promoción de un punto de vista moderado
- La llegada de una época dorada para la humanidad, llena de paz.
Como se puede apreciar grandes principios y metas que, las personas que practican están religión, están poniendo en práctica en diversos países del mundo, con bastante éxito. Como es lógico, tienen también sus propias reglas de comportamiento, su organización que es todo un ejemplo, sus días sagrados, ceremonias y demás.
Pero las cosas que más me han llamado la atención sobre ella, son fundamentalmente tres. En primer lugar, el reconocimiento de la misma por los diferentes organismos internacionales, teniendo estatus consultivo ante el consejo económico y social de la ONU. En segundo lugar, su marcado concepto de búsqueda de la paz universal y solución global a los problemas de la humanidad. Finalmente, que la comunidad Bahai va aumentando día a día sus seguidores, hasta pasar en la actualidad los seis millones de practicantes y estar presentes en casi todos los países.
Haifa, centro espiritual
El asentamiento de esta religión en Israel, a pesar de su nacimiento en Irán, ¿Qué tendrá esta tierra para Dios?.
En la actualidad, en Israel es una religión que goza de gran simpatía entre la población. Son numerosos los israelíes que la apoyan. En la universidad de Jerusalén existe una cátedra dedicada a su estudio. A su centro, acuden más de tres mil peregrinos al año, con absoluta libertad.
Asimismo, desde Haifa se administra y coordina a nivel mundial, trabajando en sus oficinas más de 600 empleados dedicados a esta labor.
Persecuciones en Irán
Para terminar, en Irán son y han sido perseguidos desde su nacimiento por el clero chií que, siempre ha visto con recelo y preocupación esta religión, ya que de triunfar en su país, a pesar de las persecuciones existen unos 300.000 miembros, supondría una modernización y democratización de sus estructuras que conllevaría la pérdida de sus privilegios. Por ello, al día de hoy se les sigue negando los más elementales derechos y muchos de sus miembros, ejecutados por los más mínimos motivos.
Siempre he creído que el Islam, necesita un espíritu crítico nacido de su interior y como yo numerosos estudiosos; Ibn Warraq, Rushdie, Nasr Abu Zeid, Nawal as-Sa´dawi, Muhamad Taha, Farag Foda. Todos estos y muchos más, perseguidos y algunos de ellos al día de hoy asesinados por sus escritos y creencias.
Conclusión
Tras un estudio, muy somero que sigo ampliando, una pregunta me asalta de súbito ¿No será esta nueva religión nacida del Islam, con tan solo poco más de un siglo de antigüedad, ese espíritu crítico que tanto necesita y los occidentales aún no nos hemos enterado?
Una muy interesante reflexión sobre ella de León Tolstoi, escrita en el año 1901: "Nos presentan la forma más pura y elevada de los sentimientos religiosos. El mundo está en desarrollo, la llave de todos sus problemas se encuentra en las manos del prisionero de San Juan de Acre".
Hoy, un año después, a mi regreso de Haifa donde he podido disfrutar de una visita a su sede central, me reafirmo en mi idea de que esta religión tiende a alcanzar la universalidad, para bien de la humanidad.
INFOMEDIO agradece a Rafael Cerrato por esta colaboración.
26/09/2007 •
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Diálogo interreligioso