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¿Dimitirá el primer ministro Ehud Olmert?


Infomedio difunde en exclusiva el resumen del Informe parcial de la Comisión Winograd, la Comisión Investigadora de la Segunda Guerra del Líbano, cuya publicación ha desatado un terremoto político en Israel. Este Informe responsabiliza al primer ministro israelí Ehud Olmert de cometer "graves errores" en la gestión de la guerra del Líbano del pasado verano, asimismo acusa al Ministro de Defensa Amir Peretz de falta de experiencia militar y al ex Jefe del Ejército Dan Halutz de fracasar en el cumplimiento de sus funciones. Tras la publicación de este documento, la ministra de Exteriores Tzipi Livni ha pedido la dimisión de Olmert. Comisión Winograd, Informe Parcial – Resumen


COMISION WINOGRAD

Comisión Investigadora de la Segunda Guerra del Líbano

Informe Parcial – Resumen

Jerusalén, 30 de abril de 2007

1. Se pueden resumir las principales fallas en las decisiones y en la toma de decisiones, en los siguientes puntos:

a. La decisión de responder por medio de una reacción militar inmediata y grave, no estuvo basada en un plan detallado, completo y aprobado, fundamentado en un análisis meticuloso de las complejas características del terreno libanés. Se hubiese podido determinar ante dichas características que la posibilidad de llegar a logros militares de envergadura en materia política, resultaba limitada, pues la reacción militar llevaría al disparo masivo de cohetes sobre la población civil, y que no existía una respuesta militar a este disparo de cohetes, sin una amplia y continua acción terrestre, cuyo "precio" resultaría alto y que recibiría un apoyo limitado. Estas dificultades no fueron elevadas a consideración del nivel político.

b. En las decisiones en cuanto al comienzo del operativo militar, no fue considerada la amplia y completa gama de posibilidades, incluída la pregunta si resulta correcto continuar con la política de contenerse en la frontera norte, o de incluir acciones de carácter politico con otros militares, sin llegar a una escalada o, una serie de preparativos militares, sin acciones militares inmediatas, para dejar en manos de Israel, todas las posibilidades de reacción ante la captura de los soldados. En esto quedó en evidencia una debilidad en las consideraciones estratégicas, que determina la reacción al hecho desde un punto de vista general y completo.

c. El apoyo en el gobierno fue logrado entre otras razones, en base a una exposición nada clara de los objetivos y de las formas de actuar, lo que permitió que los ministros que tenían enfoques distintos u opuestos, aprobaran la acción. Los ministros del gobierno votaron a favor de una resolución que no conocían y que no entendían ni sus características, ni hacia dónde conducía. Ellos decidieron el comienzo del operativo, sin pensar en cómo se saldría del mismo.

d. Parte de los objetivos declarados de la acción no fueron aclarados y no podían ser logrados, y en parte no podían ser alcanzados, por los medios de acción que fueron aprobados para las operaciones militares.

e. El ejército no dio muestras de creatividad en la propuesta de alternativas, no advirtió ante la falta de correspondencia entre los acontecimientos en desarrollo y las vías de acción aprobadas, y no exigió la movilización de fuerzas de reserva, a las que se pudiese equipar y entrenar con vistas a una acción terrestre, en caso de que fuese necesaria.

f. También, después que estos hechos fueron aclarados ante el nivel político, éstas no adecuaron las acciones militares y sus objetivos a las características del terreno. Todo lo contrario – los objetivos declarados resultaron muy ambiciosos, y se declaró que la lucha iba a continuar hasta lograrlos, pero el sentido de las acciones militares que fueron aprobadas y que fueron puestas en práctica – no eran las adecuadas para lograr los objetivos mencionados.

2. La responsabilidad básica, por todos estos graves errores le corresponde al Primer Ministro, al Ministro de Defensa y al Comandante en Jefe del Ejército saliente. Unificamos a los tres, pues resulta evidente, que en caso de que cada uno de ellos hubiese actuado de una manera mejor – las decisiones y las formas de obtenerlas en la época analizada, como así también las consecuencias de las operaciones, hubiesen resultado mucho mejores.

Detallaremos:

3. Comenzaremos por el Primer Ministro:

a. El Primer Ministro tiene la más amplia y superior responsabilidad en las decisiones de su gobierno y en las acciones del ejército. Su responsabilidad ante los errores en la toma de decisiones acerca del comienzo de las operaciones, proviene tanto de su función como de su forma de actuar, ya que él fue el que promovió y el que llevó adelante las decisiones que fueron adoptadas.

b. El Primer Ministro fijó su posición, sin que se le hubiese presentado un plan militar detallado y sin que pidiese que un plan de dichas características le fuese presentado, y sin tomar en cuenta las complejas condiciones del terreno libanés, ni las alternativas tanto políticas como militares que se presentaban ante Israel. Actuó de esta forma sin consultar de manera ordenada con otros, en especial con personas fuera del ejército, a pesar de su poca experiencia en cuestiones militares y políticas, y sin revisar las distintas dudas de carácter político que le fueron presentadas, antes de la decisión primaria del 12 de Julio.

c. El Primer Ministro es responsable de que los objetivos del operativo no fueron predeterminados de manera clara y con precauciones, y que no se analizó de manera ordenada la relación entre los objetivos del operativo y los caminos que se fijaron para lograrlos. Tuvo su aporte personal en el hecho de que los objetivos declarados fueran ambiciosos y sin posibilidad de ser alcanzados.

d. El Primer Ministro no actualizó su plan ni siquiera después de que comprobó, que los supuestos básicos del complicado operativo militar que adoptó Israel no resultaban reales y que no se concretaban.

e. Todo esto se une al grave fracaso en lo relativo a la utilización de un sentido de juicio balanceado, de responsabilidad y de prudencia.

4. El Ministro de Defensa es el Ministro encargado del ejército, y miembro destacado en el grupo de autoridades en asuntos políticos y militares.

a. El Ministro de Defensa no tenía ni conocimientos ni experiencia en asuntos políticos, militares y gubernamentales. Tampoco no conocía los principios básicos acerca del uso de la fuerza militar como un medio para lograr los objetivos políticos.

b. A pesar de esto, tomó sus decisiones en la época analizada, sin consultar ordenadamente con factores políticos y profesionales con experiencia, inclusive, fuera del marco militar, ni tampoco le dio el peso suficiente a las opiniones con objeciones que le fueron presentadas en las reuniones de las que participó.

c. El Ministro de Defensa no actuó de acuerdo a una visión estratégica de los sistemas operativos de los que era responsable. No exigió y no analizó los planes del ejército, no verificó, ni su preparación, ni sus preparativos, ni tampoco revisó la correspondencia entre las vías de operación que se expusieron y que fueron aprobadas, a los objetivos fijados. Su influencia sobre las decisiones se refirió especialmente a cuestiones puntuales, y no propuso y no exigió analizar – alternativas a las formas de pensar y de actuar, ante el Primer Ministro y ante el Ejército.

d. El Ministro de Defensa no desarrolló una concepción personal de las consecuencias ante lo complicado del terreno, de la reacción de Israel, de los objetivos del operativo, y de la relación entre las acciones militares y las políticas. Su falta de experiencia y su falta de conocimiento, le impidieron establecer desafíos ante el ejército, ante el que era el responsable, como tampoco ante el Primer Ministro.

e. En todo esto, el Ministro de Defensa fracasó en el cumplimiento de sus funciones.

5. El Comandante en Jefe del Ejército ocupa el puesto más alto en la comandancia militar, y es la fuente principal de información con respecto al ejército, de sus planes, de sus posibilidades y de sus propuestas ante el nivel político. Su participación personal en las decisiones dentro del ejército y en la coordinación con el nivel político, resultó dominante.

a. El Comandante en Jefe del Ejército no estaba preparado y listo para el hecho que resultaba previsto. Cuando se produjo la captura, obró de manera impulsiva. No planteó ante el nivel político la complejidad del terreno, y no lo puso al tanto de las informaciones, las estimaciones y los planes del ejército que se encontraban en distintos y diversos niveles de planificación y de aprobación y que hubiesen posibilitado el poder enfrentarse de manera mejor con los desafíos que debió afrontar.

b. Entre otros aspectos, el Comandante en Jefe del Ejército no describió ante el nivel político, la situación lamentable en la que se encontraba la preparación y los preparativos del ejército para llevar a cabo las acciones terrestres, en caso de que éstas fuesen necesarias y el hecho que de los planes del ejército y del estudio del terreno – la posibilidad más alta era que la respuesta militar de Zahal, podría llegar a obligar acciones de éste tipo.

c. La responsabilidad del Comandante en Jefe del Ejército resulta más grave por el hecho que sabía que tanto el Primer Ministro como el Ministro de Defensa, carecían de los suficientes conocimientos o experiencia en los asuntos relevantes, y por el hecho de haber creado en ellos la impresión de que el ejército estaba listo y preparado y que poseía los planes de acción, para la situación planteada.

d. Tampoco brindó respuestas concretas a las dudas que fueron expuestas con respecto a la respuesta propuesta en los primeros días de la guerra, y no planteó ante el nivel político las divergencias internas que había en el ejército acerca de la correspondencia entre los objetivos declarados y los caminos de acción que fueron aprobados.

e. En todo esto fracasó el Comandante en Jefe del Ejército en el cumplimiento de sus funciones como el comandante supremo del ejército y como el factor crítico en la dirigencia político-militar, dando muestras de falta de profesionalismo, de responsabilidad y de un juicio balanceado.

6. Además, determinamos que a los errores en la época aquí analizada, y a las consecuencias de la guerra, se unieron otros factores:

a. La complejidad del terreno libanés no es algo que Israel pueda manejar a voluntad.

b. La posibilidad de Hezbolá de establecerse sobre la frontera misma, y su posibilidad de dictar a voluntad el momento de una escalada, y su fortalecimiento que creció de manera apreciable a raíz de la decisión de Israel de retirarse unilateralmente del Líbano en Mayo del 2000 (que no fue acompañada por un despliegue del ejército del Líbano en la frontera).

c. La falta de preparación y de preparativos del ejército, la concepción en cuanto a su funcionamiento, las fallas en su conformación y en su organización, estaban bajo la responsabilidad de los comandantes militares y del nivel político quienes eran los encargados de los mismos en los años previos, antes que el Primer Ministro, el Ministro de Defensa y el Comandante en Jefe del Ejército asumieran sus funciones.

d. A nivel político-militar estratégico, la falta de preparación fue la consecuencia de una concepción militar (en su aspecto más amplio), que no fue actualizada, y que no permitió que Israel se pudiese enfrentar a todos los desafíos que se le presentaron. La falta de una concepción militar actualizada era la responsabilidad de todos los gobiernos. Esta falta, perjudicó también esta vez a la posibilidad de responder inmediatamente al secuestro. Estimuló el concentrarse en una respuesta militar inmediata y violenta, en lugar de tomar en cuenta los distintos puntos vulnerables y los puntos invulnerables de Israel, incluida la preparación de su población civil.

e. Otro aporte a estas fallas se encontraba también en el débil trabajo de jefatura en los aspectos políticos-militares en el marco del nivel político. Esta misma situación reinaba durante la gestión de los anteriores primeros ministros, y bajo la responsabilidad de los anteriores gobiernos que no intentaron introducir mejoras a través de los años. La actual conducción no actuó de manera de compensar la falta existente, y no se aprovechó en la medida apropiada de los demás organismos tanto en el ámbito militar como fuera del mismo, que hubiesen podido ayudar.

f. El gobierno de Israel en su totalidad no cumplió con sus funciones, no averiguó y no exigió respuestas convincentes a las preguntas y a las dudas que fueron expuestas, y permitió una respuesta inmediata que no fue analizada a fondo, por confiarse excesivamente y en forma nada justificada en los máximos exponentes de quienes tienen el poder de decisión.

g. Oficiales prominentes de la Comandancia del Ejército, quienes conocían los planes y la toma de conciencia del ejército con respecto a las características del terreno, y a las carencias en cuanto a los preparativos y a la preparación, no alertaron lo suficiente ante las fallas existentes en las decisiones tomadas y en la forma de llegar a las mismas.

7. A raíz del análisis que hemos realizado, recomendamos varios asuntos institucionales que resulta necesario corregir de manera urgente, que son los que se presentan a continuación:

a. Mejorar la calidad de las sesiones y de las decisiones en el gobierno, por medio del fortalecimiento de las labores de jefatura y de su profundización, reprimir seriamente la prohibición del "filtrado" de las noticias, mejorar la base de los conocimientos de todos los miembros del gobierno en los temas prioritarios, y procedimientos ordenados en la presentación de los temas para las discusiones y para las decisiones.

b. Participación completa del Ministerio de Relaciones Exteriores en las decisiones militares que tienen un aspecto político.

c. Mejorar considerablemente el funcionamiento del Consejo de Seguridad Nacional, inclusión de un equipo de evaluación nacional, y la creación de un centro para la dirección de situaciones críticas nacionales en la oficina del Primer Ministro.

8. Zahal (El ejército de Israel) no estaba preparado para la guerra, entre otras razones, porque en sectores del nivel político y del militar, se había consolidado el pensamiento que la era de las guerras había finalizado, ya que Israel y Zahal poseían un poder de disuasión y una superioridad suficiente en materia de calidad, para evitar que le sea declarada una guerra concreta, y a los efectos de enviarles un recuerdo doloroso a aquellos a quienes la disuasión no hacía efecto.

También se había extendido la suposición que tampoco Israel iba a promover otra guerra, y que el desafío de las fuerzas terrestres iba a ser principalmente, enfrentarse en conflictos duraderos con fuerzas limitadas.

Fuente: Ministerio de Exteriores de Israel

03/05/2007 • Opine ImprimirCrisis en Oriente Medio
Comentarios:
Comentario de: Fátima Aburto [Visitante]
Falla bastante la traducción, por lo que el análisis detallado no es posible, pero al parecer el principal responsable fué el dimitido Comandante en Jefe (Halutz). El gobierno actual es según el análisis tan responsable como los anteriores. Aunque en cierto sentido me alegro de saber que simplemente no se contemplaba la posibilidad de una guerra. Significa que Israel se siente mas segura de lo que parece, al menos con respecto a la guerra. Me alegro.
Permalink 04/05/2007 @ 20:40
Comentario de: Wildau Leopoldo Diregente comunitario de Argentina [Visitante]
De acuerdo al informe,la conclucioin, es un conjunto de desaciertos entre el ejercito , ministerio de defensa, y primer ministro, es muy difi cil, prevalecer si nos creemos superiores, hay que demostrarlo todos los dias de lo contrario la realidad se nos muestra con mucho dolor
Permalink 30/01/2008 @ 17:59
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